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Publicado el 5 septiembre, 2025
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La automatización y la robotización no son solo tendencias tecnológicas: son fuerzas que están reconfigurando el empleo industrial a nivel global. Aunque generan eficiencia y productividad, también plantean desafíos humanos, sociales y económicos que merecen atención.
La automatización es el uso de sistemas tecnológicos para realizar tareas sin intervención humana directa (por ejemplo, software de control de calidad). Y la robotización es la implementación de robots físicos para ejecutar tareas mecánicas, repetitivas o peligrosas (como soldadura, ensamblaje o embalaje). Ambas tecnologías se complementan y están presentes en sectores como manufactura, automotriz, electrónica, logística y alimentos.
Según el World Economic Forum, para 2025 se estima que 85 millones de empleos serán desplazados por la automatización, pero 97 millones nuevos serán creados en sectores tecnológicos y de servicios.
En México, un estudio de la Universidad Autónoma de Coahuila reveló que los trabajadores industriales y oficinistas son los más vulnerables al reemplazo por automatización.
Las mujeres enfrentan menor riesgo de desplazamiento que los hombres, debido a su mayor presencia en sectores menos automatizables.
Las empresas que adoptan automatización reportan incrementos de productividad de hasta 30%, pero también enfrentan desafíos en la capacitación del personal.
Sí, pero también transforma y crea nuevos roles. Por ejemplo, desaparecen tareas repetitivas, pero surgen puestos en mantenimiento, programación, análisis de datos y supervisión de sistemas.
Algunas de las habilidades que no pueden ser sustituidas en la automatización y que continúan siendo valiosas son:
Algunos sectores industriales se hacen más vulnerables ante la automatización, por ejemplo:
Pueden enfrentar más dificultades para adaptarse, pero con programas de capacitación adecuados, muchos logran reconvertirse exitosamente.
Sí, es posible tener un mejor manejo de la transición y presencia de la automatización, tanto como empleador o empleado. Estas son:
La automatización no es el enemigo del trabajo, pero sí exige una transformación profunda. El reto no es evitar el cambio, sino humanizarlo: que la tecnología potencie a las personas, no las reemplace sin rumbo. El futuro del trabajo será híbrido, colaborativo y más inteligente si lo diseñamos con conciencia.
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